Los muy interesantes sueños del otro

No puedo dejar de pensar en los sueños de los nietos de una apoderada de un cuarto básico de una escuela con altos índices de vulnerabilidad en Lo Prado, Santiago que, agradeciendo el trabajo de Beyond English (la empresa en la que trabajo), nos contaba que lo único que querían ellos, era salir del país a estudiar, que “querían puro ir a París” y cosas similares. Que a ellos les encantaba el idioma ingles principalmente por los talleres que “los gringos” hacían en la escuela porque no tienen ingles formalmente como asignatura todavía. Sin juzgar a estos sueños como “buenos” o malos”, la probabilidad de que este tipo de sueños sucedan no es favorable en el ambiente en el que viven. Me refiero a que los factores visibles que juegan un papel importante en la realización de estos sueños no existen. Dinero, contactos, educación prestigiosa, etc. No existen. (Todavía, diremos, para no ser pesimistas).
Que pasará en el futuro con esta clase de sueños? Se concretarán? … Quizás… Siempre hay gente que escapa a la regla, a las expectativas y se dedica a cultivar en ellos (consciente o inconscientemente) características como curiosidad,confianza, perseverancia, paciencia, resiliencia, etc que les hace identificar oportunidades con mayor precisión y tomarlas con decisión. Todos tenemos distintas clases y cantidad de sueños que se van haciendo realidad de a poco, muy rápido o nunca. Normalmente juzgamos como algo deseable el que los sueños se vuelvan realidad. Algo que nos da ánimo, acrecienta nuestra energía y nos hace sentir vivos.

Es ese todo el propósito?  “sentirnos vivos”?  quizás también queremos cumplir nuestros sueños porque son extensiones de quienes somos y retroalimentan nuestra identidad. Nos muestran una imagen mas clara de quien nos referimos cuando decimos “yo” y qué somos capaces de hacer. Nos dan más confianza en nuestras habilidades y nos motivan a seguir cumpliendo sueños. Y eso es bueno porque si pensamos en los seres humanos como organismo, la realización de nuestros sueños o ideas son los indicadores de crecimiento, dirección y desarrollo. Indicadores de un organismo sano.

Y esa es una metáfora interesante. Se ha propuesto en otras oportunidades pero revisémosla de nuevo. Si imaginamos nuestros sueños e ideas como semillas que en el ambiente adecuado van a germinar y crecer y producir mas semillas podemos inferir que en el ambiente incorrecto van a morir. Simple no es verdad?

Hasta hoy, a cada humano /plantita se le juzga por la cantidad y calidad de frutos que produzca pero si las condiciones básicas (agua, luz, tierra fértil etc) no están, es difícil producir mucho fruto o de la calidad que se espera de una planta con las mejores condiciones, Cierto? No tenemos noción clara de lo que piensan las plantas, pero en un bosque las plantas que tienen las mejores condiciones y producen mas frutos parece no interesarles el desarrollo de las plantas en zonas más desérticas. Esas plantas se mueren y listo. ¿Deberíamos ser como ellas y condenar a “muerte social” a las poblaciones, que aunque no lo eligieron, nacieron en ambientes más “inhóspitos”? Creo que al pensar y racionalizar nuestros sentimientos y experiencias en este bosque social, deberíamos soñar con cambiar este paisaje. Sería interesante ver que clase de bosque tenemos si alineamos nuestros sueños con el sueño de contribuir al crecimiento de los sueños del otro.

Me encanta pensar que somos simplemente contenedores de sueños y que muchas veces necesitamos de un poco de sol para germinar, que alguien amablemente puede mover sus hojas para poder sentir la luz que nos motiva a seguir. Que puedo aprender tanto cuando conozco las raíces de alguien; no me ayuda tan solo a valorar sus frutos sino que muestra donde están las fuentes mas ricas de agua. Que podemos, como tantas veces en el pasado, modelar nuestro progreso social, pero ahora considerando a todas las plantitas, cultivando características que nos ayuden a crecer como un todo.

Suena idílico no? parece simple hacer germinar una semilla pero nutrirla, hacerla crecer y que de frutos toma mas tiempo y mayor cuidado. Cuando niños parece ser más fácil imaginar los escenarios de crecimiento y decir sin miedo, sentencias sobre el futuro.

A medida que pasa el tiempo, crecemos y vamos aprendiendo a “regular” nuestros sueños, a juzgar la importancia del tiempo y de los recursos internos y externos que tenemos a disposición. Aprendemos a ser “prudentes”. A veces. Lamentablemente, los regulamos tanto que se van ajustando a lo que otros han denominado como “sueños” “El auto soñado! nuevecito, de paquete!” “El sueño de la casa propia”  “una educación soñada” pero es siempre sano sacudirse de las influencias de nuestro entorno, respirar y evaluar si nuestra realidad retroalimenta nuestros sueños, si la informa de manera adecuada para seguir imaginando y cumpliendo sueños como cuando eramos niños.

Desde ya veo el rol clave que esta abuelita de Lo Prado tiene en nutrir o destruir los sueños de sus nietos y en empresas como Beyond English en complementar la enseñanza del ingles con interacciones reales, inyectando confianza en ellos mismos para que, aun en ambientes inhóspitos como en los que viven actualmente, ellos puedan evaluar y decidir que camino tomar, intrinsicamente motivarse a simplemente hacer que sus sueños se hagan realidad.
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